María Kodama y el ideograma del recuerdo. Alejandro Leibowich



María Kodama y Jorge Luis Borges


A unos trescientos o cuatrocientos metros de la pirámide me incliné. Tomé un puñado de arena, lo dejé caer silenciosamente un poco más lejos, y dije en voz baja: estoy modificando el Sahara. El hecho era mínimo, pero las no ingeniosas palabras eran exactas. Pensé que había sido necesaria toda mi vida para que yo pudiera decirlas. La memoria de aquel momento es una de las más significativas de mi estadía en Egipto.

El desierto. Jorge Luis Borges




Alejandro Leibowich



Al revisar la grabación, notaba que algo extraño estaba pasando. Era como si en cada escucha el contenido fuese distinto. El lugar físico era el mismo, también las voces, hasta el aire había dibujado huellas en la memoria del celular. Sin embargo los significados, los significantes, la semiología interna de eso que al final fue un dialogando, cambiaba de lugar. “Y hubo algo que aprendí realmente de Fats Domino”, había dicho Mick Jagger. “Él manifestaba en algún reportaje que leí, que nunca había que decir las cosas claramente, que el que escucha se tenía que llevar cierto misterio. No es tan cierto que mi forma de hablar haya sido afectada por un accidente mientras hacía deportes, no me mordí la lengua. Sólo presté atención a lo que decía ese tipo". Sin embargo todo fue muy claro esa noche, donde además de María, estaba una profesional que hacía de moderadora. Las revelaciones, no están necesariamente sujetas a una hora, no este tipo de epifanías. El universo borgeano puede tener múltiples escuchas, como tiene múltiples lecturas y por qué no múltiples visualizaciones. La claridad puede ser abrumadora, la tinta indeleble, las imágenes pueden cambiar el prisma sujeto a la visión, como supo hacer Borges desde Hugo Santiago. Y todos y todo confluye en esta suerte de complot: Bioy Casares desde la supuesta ausencia, Xul Solar desde alguna evocación, Cansino Assens, porque nadie lo recuerda (yo sí), obviamente el citado Jagger y entre otros claro está, quien parece recordar como si viviera en un recuerdo, con una sensibilidad notoria, y a la vez clara samurai invadida en algún momento por el recuerdo del Japón paterno y el sintoísmo. Porque si bien hablamos de Borges, hablamos de quien nos está hablando, quien me habla, María Kodama.

Había algunas personas más, un periodista, un teólogo, un fanático de Hendrix, anónimos, la profesora Cristina Van Der Kooy y yo, el verdadero holandés errante en este caso.

“Dirige las revistas literarias ‘Prisma’ y ‘Proa’, de publicación semestral. En 2016 publicó ‘Homenaje a Borges’ de editorial Sudamericana. María es invitada permanentemente por universidades e instituciones culturales de Occidente y de Oriente. Ha dado conferencias sobre Borges y su obra, por ejemplo en Columbia, Estados Unidos, La Sorbona, Francia, La Sapienza en Italia. Su aporte en la difusión del universo borgeano ha sido reconocido con innumerables distinciones. La doctora Berenstein, es médica, especialista en psiquiatría. La idea de esta noche, es trabajar el diálogo de las expositoras, luego…” Estaba frente a un planteo de dos núcleos. Ambos con poderosa gravitación y atracción. Mientras, reservaba mis preguntas, que eran miles y sabía que tenía que ir descartandolas a casi todas, y si no me quedaba otra opción, debía “cargar” las preguntas con varias subpreguntas.

Suena un celular, “If I were a bell”, automáticamente pienso en Miles Davis. La gente ríe con el estruendoso ringtone. “La risa es buena, regula la presión arterial, mejora la circulación y aleja el temor a la muerte.” Es lo que habría dicho Terminator, desde los guionistas que dictan las palabras a Arnold.

“Yo que viajo por el mundo interno como psicoanalista, sé que María nos va a poder contar el mundo externo, ya que ha viajado mucho” dice Berenstein. María empezó a leer de muy chica, ya las noticias de Borges le llegaron a los cinco años. Todo empezó estudiando inglés. “A los cinco años me pusieron una profesora de inglés, ella me leía lo que le interesaba, y nunca me decía el nombre de los autores” dice María. “Un día me lee uno de los poemas ingleses de Borges, sin decirme claro está que era Borges. Ahí escucho sobre el ‘hambre de corazón’. ¿Qué puede significar para una criatura de esa edad esa frase? Yo nunca había sentido ‘hambre de corazón’. El hambre del corazón era el amor. A los diez años di con una revista, que debía ser Sur, empecé a leer algo que fue realmente muy fuerte. Si hubiera una ley que dijera que hay que quemar toda la obra de un escritor y salvar sólo una pieza, yo salvo esa. Era ‘Las ruinas circulares’. Más tarde consigo un libro con entrevistas que le había hecho Victoria Ocampo, que consistían en fotografías que ella le describía y que Borges le contaba que había sucedido allí. En cierta casa, Borges cuenta que en una semana escribió ‘Las ruinas circulares’. Y que nunca, ni antes ni después pudo escribir algo con la intensidad con que escribió esto". A Kodama le pesó más el aspecto sensual que el intelectual, el sentir antes del entender. La sensibilidad puede ser volátil. A los dieciséis años en la calle Florida, María encuentra a Borges, se lo lleva casi por delante y le manifiesta que lo leyó cuando era chica. Borges reacciona y le pregunta qué piensa estudiar. Kodama responde que letras y ahí Jorge Luis le manifiesta su interés por estudiar inglés antiguo. María le pregunta si hay que aprender Shakespeare, y la cuestión era mucho más antigua, el siglo IX. Ahí comienza su periplo por distintos lugares, hasta que fijan lugar de estudio en la casa de Borges.

Kodama empieza a hablar de su padre, “cuando yo era chica, quería estudiar Kendo”, su abuela se negó a que lo haga porque era mujer. “Mis padres estaban separados y en ese momento él me dijo algo que me marcó: ‘No hay absolutamente ninguna diferencia entre un hombre y una mujer. Absolutamente todo lo que hace un hombre, puede hacerlo usted. A medida que usted crezca, yo le voy a ir diciendo lo que para mí, a usted no le conviene ir haciendo. Si usted decide ir haciendo lo que yo le digo que a usted no le conviene hacer, pero eso lo hace no por capricho por contradecir, sino porque eso le parece esencial para su vida y para cumplir su destino, la voy a respetar hasta el día de mi muerte.” No importa lo que hicieron de tu persona, sino lo que hacés con lo que hicieron de tu persona. Eso te hace libre. El ser humano auténtico es libre y a la vez responsable de sus actos. El padre de María como que tenía cierta conexión con el pensamiento existencialista de Jean Paul Sartre. “Mi padre me hizo libre” subraya Kodama.

Pero María se vuelve a encauzar hacia Borges desde la astrología, dice que es Piscis y él, Virgo. Se da acá el tema de los opuestos complementarios, cuando estos se encuentran es para la eternidad.

Comienzan los viajes desde los recuerdos. “Islandia a Borges lo fascinaba, primero que todo porque nunca había sido un imperio. Ellos eran los vikings que hacían incursiones, y hacían lo que querían llevándose las cosas los unos a los otros. Pero no tenían interés en ser imperio. Tenían una suerte de democracia que era debatida por los jefes de las tribus. Entre ellos debatían las leyes. Además de esto la gran literatura. Hay tres islas, logran lo que en Europa se consigue en el siglo XIX, que es la literatura psicológica. Consiguen escapar de lo que era una suerte de prisión, de lo que era el mar. Esos tres lugares son Japón, Islandia e Inglaterra, son tres de las grandes literaturas que a Borges lo fascinaban, desde la subyacencia del análisis interior de la gente".
         
                                 
                                                                                                                          


No hay palabra universal, la palabra está cargada con el contenido que cada ser humano pone en ella. Y ahí la diferencia entre el escritor y el lector, que colmará el desamparo del que usa la palabra sabiendo sus límites.

Maravilla. Homenaje a Borges. María Kodama




“Mi abuela ultracatólica había querido ser monja, y la sacaron del colegio para casarla. Era única hija, tenía un confesor y vivía encerrada. Siempre me decía que yo iba a ir al infierno, a lo que le contestaba que mejor, a mi me gusta el calor. Pero desde el Sintoísmo, por mi padre, hay ocho millones de dioses, siempre uno podía protegerme". El Sintoísmo traía a todas las diosas de la naturaleza que trataban el bien común. “Estaban todas las diosas de la naturaleza reunidas y dijeron: bueno, la creación no nos salió tan mal. Los peces, las aguas, pero, el ser humano fabricó unas armas terribles. Entonces una de las diosas dijo que el hombre tenía que desaparecer. Pero apareció otra y dijo: miren lo que encontré, aquí hay un escrito de diecisiete sílabas. Era un haiku. Entonces al hombre lo tenemos que salvar." Es el mensaje en la botella oriental que describe Berenstein.




Borges y la épica.

Borges cantaba desde la poesía a los héroes, a las personas con valores. “Recuerdo que él tenía que ir a Chile. Estaba Pinochet, pero no era quien lo había invitado. Él iba a recibir el doctorado por la Universidad Católica. Después del protocolo, como cuando estuvo en París con Miterrand, o con la Reina de Inglaterra, estaba el tema de almorzar con nosotros. Los periodistas decían que venía a ver a Pinochet, quien estaba por la cuestión protocolar. De pronto suena el teléfono y nos dicen que hablan de Suecia. Borges toma el llamado, escucha y dice: 'Hay dos cosas que un hombre no puede aceptar: sobornar o dejarse sobornar. Después de haber escuchado lo que usted acaba de decirme, mi deber es ir a Chile'".

Borges por cierto, fue consciente y denunció lo que significaba un proceso militar. Estuvo presente en los juicios a las Juntas, y sufrió mucho las cuestiones relacionadas con las torturas.

“Ellos (los militares) tenían el poder y con el poder la justicia, porque hay que leer las cosas en las dos partes, no sólo en una. Los que mandaban todo eso son los que están en el gobierno ahora. ¿Es así o no es así? Ellos (los rebeldes) ponían bombas, mataban inocentes, los secuestraban y ultimában. Pero hay que analizar las dos partes, yo en el lugar de los militares hacía un juicio público en la Plaza de Mayo, con pantallas para todo el país. Entonces deberían haber dicho señores, ustedes pusieron una bomba.Como esa chica de dieciséis años que puso una bomba en la casa de una amiga, donde comía y estudiaba, la casa se derrumbó. Ustedes mataron veinte personas con una bomba, inocentes. Entonces veinte años a la Antártida. Por una parte mienten y por otra dicen la verdad a medias. Las dos eran iguales, pero los otros (los militares) mucho peor, porque los otros hicieron lo que nunca debieron hacer, o sea reincidir e imitar en conducta".


                                                   

“Yo no sabía que Borges me dejaba su obra, porque si lo sabía lo dejaba. Fue por intermedio del abogado de él que me llegó su deseo.

Cuando Borges está enfermo y sabe qué es lo que tiene, él sabía que iba a morir. Estabámos por ir a Italia, la gira se hace, termina y viene la entrevista que le hizo la RAE. Después decide ir a Ginebra, y pide buscar un departamento en la Ciudad Vieja. El problema estaba en el alquiler a extranjeros, porque el gobierno no los quiere allí. Borges pone su fe en que yo iba a conseguir el departamento. Llamo al médico para contarle, y le explico la situación. A la noche, él me pregunta qué le dije al médico, y le soy sincera. Me abraza y me dice: ‘Si usted me quiere como yo sé que me quiere, no puede querer ver mi agonía empapelando las calles de la ciudad como sucedió con Balbín. Además, allá lo único que quieren es a los muertos'". Los vikings ponían un cuerpo en un bote y lo echaban a la mar, para que lo llevara. Pedí que me indicaran hacia dónde está el este. El barco está yendo hacia el este... María se despedía de Borges.




Borges y el psicoanálisis

“Yo estudio psicoanálisis con Borges”, dice Berenstein, “todos los temas del espacio, del tiempo, también los vemos en la fantasía inconsciente de la mente del ser humano. Hay un cuento de Borges llamado “La biblioteca de Babel” donde aparecen nombrados tres espacios que en psicoanálisis los llamamos claustros, son parte de la personalidad, están dentro del cuerpo de la madre en distintos lugares. Entonces, Borges dice, hay un lugar para los libros, que sería la cabeza. Hay un lugar donde hay un bebé, en la parte anteroinferior, y la parte posterior que está la letrina. Él los nombra así, y en el psicoanálisis estudiamos eso como lugares que aparecen en la fantasía inconsciente donde la personalidad puede estar atrapada por momentos. Con respecto a los tiempos, el tiempo cíclico de los inmortales. Cuando se clava una espina y aparece la gota de sangre y el relator siente que es mortal, de repente recupera el tiempo lineal o cronológico (el del envejecimiento, el de la muerte)".




Borges y los empiristas

-María, Borges siempre menciona a Schopenhauer con el tiempo circular e influencias orientales, todo lo que conocemos tiene su raíz en la India y China antiguas. A Nietzsche, nombra el “Así habló Zaratustra”, como obra infinita destinada a infinitas lenguas e infinitos futuros. A Spinoza, con su expulsión y supuesto panteísmo. Serían influencias directas en su filosofía. Pero básicamente, la influencia de los empiristas, por ejemplo David Hume, que él nombró bastante. Puede ser que aparezcan en relatos como “Funes el memorioso”. Ya que se capta cierto clima que enuncia “El tratado de la naturaleza humana”, puntualmente en el apartado “Del conocimiento”. La cuestión serían las impresiones y las ideas.

-Claro, Alejandro, está ahí la cuestión. Las ideas que él toma, por ejemplo cuando uno ve la biblioteca de Borges, la mayor parte de los libros no son libros literarios, son libros filosóficos, libros científicos y también libros de matemáticas. De modo que en lo que aparece en su obra tiene que salir de alguna forma la influencia de todos esos filósofos. Si uno ve las notas que él escribía, con cada uno de esos autores que mencionás, (él siempre las escribía al margen). Encontrás lo que anotaba que le parecía interesante. Más adelante iba trabajando eso de otra manera, pero con esa idea, desde la literatura.

-Como recurso, y por cierto, también nombra a Bentrald Russell, que es un heredero natural de esta raíz de pensamiento. En cuanto a los pensadores franceses, que no eran de su mayor predilección, pero también los consultaba. Sé que leía a Voltaire, cita a “Zadig o el destino”, ¿Consultaba el diccionario filosófico? Bolaño lo hacía.

-Sí, le gustaba Voltaire. Están sus obras en la biblioteca, pero no era de sus máximas preferencias.




Borges y el agnosticismo

“Borges era agnóstico, y yo creo que los agnósticos somos los que estamos más cerca de Dios. El que cree está en un círculo, Dios existe. El que no cree está en un círculo, Dios no existe. Los agnósticos tratamos de encontrarlo, trazando un camino paralelo con el único móvil con que quizás nunca podremos rastrearlo, que es la razón. Pero quizás estamos más cerca porque estamos todo el tiempo tratando de llegar. Los agnósticos estamos en realidad haciendo un camino paralelo, y dicen que en el infinito las paralelas se unen. Entonces en el infinito volveremos a intentarlo, sea energía, fuerza o luz".




Borges y la matemática

-María, en “La muerte y la brújula” hay planteamientos matemáticos que incluso algunos pusieron en cuestionamiento de exactitud, por ejemplo Guillermo Martínez, que es matemático además de escritor. ¿Qué me podés decir al respecto?

-Él tenía libros de matemáticas que había leído y posiblemente dentro de esa lectura encontraba cosas que ponía en la praxis. No como matemático, sino como escritor. Todo le servía para su creación.





Borges y la música

“La música a él mucho no le gustaba, pero por ejemplo escuchaba Brahms, Wagner. Pero yo lo hice entrar un poco en la música popular. En una ocasión conoció a Mick Jagger, y le dijo usted es uno de los Rolling Stones. A lo que Jagger contestó, 'no puedo creer que usted conozca mi obra'. 'María tuvo que ver en eso', dijo Borges. Mick Jagger en una película llamada ‘Performance’ aparece en una de las escenas leyendo a Borges, con un gran retrato del autor detrás de él. Por otra parte para su cumpleaños no le gustaba la canción tradicional y poníamos ‘The Wall’ de Pink Floyd".




Borges y la educación

“La fundación ha organizado el lanzamiento de un libro para chicos, llamado ‘El libro de los seres imaginarios’. Con dibujos, es muy divertido, y pensamos que esa es una forma de que ellos entren en contacto con la obra de Borges".




Después de los avatares, las parrafadas geniales y los topics fragmentarios. La gente aplaude, y como una suerte de lluvia interna resuena en la sala, repica en el suelo, aunque no moja. Ahora puedo estar un poco más cerca de Kodama. Ella que tanto necesita nombrar a la persona, como si hablase en inglés ¿No lo notaste María? Yo, tú, él...muchas veces. Lo cierto, es que no necesita nombrar tanto al individuo, que se siente apreciado y cerca de ella. María mira detrás de unos lentes oscuros, su mirada es muy reflexiva y da la impresión de que esos lentes no existen.

Es de baja estatura pero tiene actitudes de gigante, no noté al menos acá nada de lo que se confunde y la hace personaje. Una persona se acerca a la mesa y pide que le autografíe un libro.

-¿Cuál libro es?- pregunto

-Es Ficciones.- dice entusiasmado.

Kodama firma con celeridad, la cual denota un uso frecuente de la escritura a mano, en esta época de tantos teclados y tecnología. Su letra y grafía son sumamente prolijas, como si fuesen ideogramas en español, si eso existiera. María tiene manos hermosas, el tiempo como que se ha congelado entre su voz, que suena como en los pretéritos videos y las mismas. Kodama entrega el libro, sonríe, nos sacamos algunas fotos y como dije al principio, todo es múltiple. Sigo siendo una suerte de holandés errante. Más aún ahora, que entre los compositores, nombró a Wagner.





Épica y estética

“La estética es la inminencia de una revelación que no se produce, y si no se produce da lugar al otro". Por lo tanto la épica y la estética en Borges van juntas, opina Berenstein.



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