Una forma de pensamiento universal: Camila Ríos. Alejandro Leibowich


Camila Ríos con uno de sus trabajos de escultura


Alejandro Leibowich

Hace casi una década me “transplanté” por unos meses a una construcción de única planta en la calle Thames, Buenos Aires, Capital. Era un lugar muy particular, ya que tenía un microclima que yo al menos no conocía. El transcurso del tiempo, estaba como aletargado ahí, o sea, era bohemio a su modo. Recuerdo cargar con un bolso y un mal teclado Casio, que para variar en esos modelos básicos tenía una transposición de octavas desplazada, y no se escuchaban bien los bajos. En el lugar, había a la entrada un tipo que practicaba “escalada” con su novia (escalar las paredes con las manos). A veces no podía entrar o tenía que trepar y era él el que me facilitaba las llaves. Entrabas por un pasillo, siguiendo el recorrido, había una psicóloga a la izquierda, una fotógrafa artesanal al fondo, y a la derecha una chica que había vivido en La Paloma, Uruguay y en Cuba por bastante tiempo. Es ahí donde me quedaba. Lo primero que te llamaba la atención al entrar a su casa, era que estaba decorada con manos hechas en distintos materiales, (arcilla, cerámica, algún tipo de bronce o aleación), que colgaban por todas partes. Era la “casa mano”. Ella trabajaba en artesanías y cuidaba chicos. En realidad eso era de una plaza, una habitación “compuesta”. Recordé la primera vez que llegué, las gráficas que me había pasado alguna vez mi mamá que era bióloga. Sobre un “mapa de inteligencia”. En el mismo, representado en un personaje, como si fuera una especie de caricatura, aparecía lo que más usamos y los que menos usamos del cuerpo proporcionado al mismo en cuestión. Lo más grande por mucho en el gráfico, era la mano. La mano simbolizaba el mayor logro de la inteligencia, o mejor dicho lo que la permitía desarrollarse como tal. Todo habría comenzado con el homo habilis y ciertas cuestiones como la posibilidad de oposición del pulgar. Esto permitía ya asir objetos. El conocimiento, por ejemplo el saber cómo lograr el fuego frotando piedras para conseguir chispas, no era sólo responsabilidad del cerebro. Por cierto el sistema nervioso central (SNC), sería una extensión del mismo. En otras palabras, somos todo mente, todo el cuerpo lo es. Aunque no lo sepamos o aceptemos del todo. En las culturas árabes, y sefaradí judía se suele usar como “símbolo”, incluso como colgante, una mano con un ojo en su dorso. Para algunos tiene relación directa con un “Dios” que observa y actúa. Es monoteísta para estos casos. Para otros es una forma casi secreta "hermética", en que se puede “interpretar” el poder humano. Y para unos terceros la idea original no germinó en el planeta Tierra, vendría de algún lugar del Cosmos. Como sea, Camila piensa, y trabaja con las manos.

Camila Ríos, es una escultora natural de Colombia. Actualmente reside en la Ciudad de México. Desarrolló entre otras cosas una serie que denomina como “Paracas Cósmicas Multiculturales”. Son obras que integran elementos y recursos de la antigua Civilización de paracas del Perú. Se caracterizan por presentar cráneos alargados y presentar un estilo pluricultural que absorbería diferentes civilizaciones del mundo. Se podrían mencionar, además de las civilizaciones precolombinas en que se especializa, otros lugares en que este fenómeno reincide, sólo cambiando nombres. Algunas raíces casi evanescentes en el sur de USA, Haití, etc. En Medio Oriente, (Turquía). En África, también aparecen en el centro del continente como práctica y tradición. Puntualmente en la República Centroafricana del Congo, (de nombre cambiante), y tristemente recordada por la figura de Bokassa entre otros. También se pueden rastrear fuentes en el Antiguo Egipto. No queda bien en claro si todo esto que Camila presenta con el nombre de “Paracas Cósmicas Multiculturales” surgió primero en la América Precolombina, en África Central y del Norte, o viene como tradición foránea al planeta Tierra.

A.L.-¿Cómo surge tu interés por esta temática? ¿Y cuánto tiempo estuviste trabajando en esto? Realmente veo por las muestras y fotografías que reviste una originalidad que no es usual.

C.R.-El interés por la temática de “Esculturas Paracas Cósmicas Multiculturales” surgió hace 3 años cuando realizaba la lectura del enigmático libro “Las Fuerzas Mágicas en los Paracas y Nazcas” del reconocido, escritor peruano, Cesar Ormeño Iglesias.
La civilización antigua de Paracas que significa lluvia de arena o gente de frente grande, es sin duda mi gran inspiración, esta importante sociedad en la historia del Perú, me sedujo por su cultura, espiritualidad, arte textil, su estética y trepanación craneana.
De igual manera, me dejo seducir por el entorno rodeado de cultura, lenguas, imágenes, colores corriendo el riesgo de que nos cautiven, nos hechicen. Los símbolos y la estética juegan un rol fundamental en mis esculturas, los símbolos que son el lenguaje del que parten las obras, como todo lenguaje de un compuesto de signos, de significantes, invocan la estética particular de cada una de las creaciones, son voces privilegiadas porque su significación está dada por niveles sobreañadidos de sentido para la existencia del ser humano y el arte.

A.L.-Hay como una cuestión jerárquica en esta adopción de conducta cultural. Hablamos de la deformación craneal voluntaria. También por lo tanto tienen que influir factores de elección como la pertenencia a grupos sociales, el reconocimiento individual en los mismos y también un “ideal de belleza”.

C.R.-Mi principal desafío es poder transmitir la valoración de deformación craneal, inmerso en las energías espirituales de varias culturas del mundo, para ello he estudiado diferentes libros de arte, arqueología y antropología, he hallado varias causales de deformación craneal que transmito en mis esculturas, por ejemplo, para demostrar estatus social, adhesión grupal y atributos deseables estéticos, un rol clave en muchas tribus. Una persona con cabeza alargada era considerada más inteligente y más cercana al mundo de los espíritus.



A.L.-Principalmente, ¿de qué fuentes y recursos te nutrís para estos desafíos que te autoimponés?

C.R.-Mi principal fuente de inspiración y creación son los Libros de Arqueología, Chamanismo y libros de arte del Renacimiento.
También he realizado visitas de turismo arqueológico en zonas como Coba, Tulum, Palenque, Monte Albán, entre otros.
El arte indígena es fundamental para la transmisión de la cultura en mi obra, así como medio de importancia para la identificación de los grupos humanos. Mi necesidad es destacar la aportación del arte indígena, representando su cultura y ritos.

A.L.-¿Cuál es el motor de tu constante autopreguntarte? Que junto con la empatía creativa llegan a los resultados que ahora vemos.

C.R.-Me interesa la relación del hombre con el universo para darle un sentido a su propia existencia desde la creación simbólica, dentro de este ingenio podemos ubicar al arte como una representación de lo humano en la cultura, la vinculación de estos elementos, con el misticismo de los cráneos alargados de paracas en Pisco-Perú, ponen en cuestión los puntos de encuentro y desencuentro de lo humano, lo extraterrestre, lo cultural y el arte como posibilidad del lenguaje universal que se expresa a través de la obra, mostrando así lo universal del arte.

                                             
A.L.-¿Crees en “una cura para la neurosis por medio de la creación artística” como sostenía Freud? Jung agregaba, incluso después enfrentándose a Sigmund, que “los neuróticos poseen las características del genio”. Los freudianos no sólo asumen su neurosis, digamos que incluso la “cuidan”. Se habla de una “imaginación neurótica”. Louis E. Bisch, un psiquiatra y autor estadounidense, insiste mucho en ésto último. ¿Vos qué opinás?

C.R.-En mis obras, refiero la fuerza creativa del ser humano que ha atravesado obstáculos y conflictos a través de la búsqueda de la expresión. Neurosis o no, en las culturas el arte ha confluido de manera integral, encontrando la sanación, como uno de los elementos principales que acompañan las celebraciones, ritos y tradiciones, vitales para honrar los ciclos de la naturaleza, los dioses y el posicionamiento de la tribu. Las prácticas artísticas en la antigüedad servían como terapia expresiva que retomaba los antiguos conocimientos ancestrales y la búsqueda de la integridad y pertenencia del ser en el mundo.
Pienso que en muchos artistas el arte crece a medida de sus infiernos mentales. Van Gogh es un gran ejemplo, y es quizás por ello que todavía, en la actualidad, sus cuadros despiertan pasión, intriga y misericordia. Y así muchos artistas como Gene Tierney, María Callas, Virginia Woolf, Red Skelton donde la neurosis motiva a que terminemos denominando genios a aquellos que logran crear cosas extraordinarias.

A.L.-¿Cómo fue tu llegada al trabajo escultórico? En general en lo que son las Artes Plásticas, se comienza con el dibujo y la pintura… Pero por todo el material tuyo que me acercaron veo que hacés todo eso al mismo tiempo desde distintos proyectos y con distintos propósitos.

C.R.-Empecé a trabajar la escultura hace aproximadamente 10 años. Comencé con varios tipos de Ajedrez personalizados y personajes del cine terror como Freddy Krueger, Michael Myers, personajes de los libros de Clive Barker como Pinhead. Poco a poco fui desarrollando más la técnica hasta que viajé a México y me especialicé en otro tipo de arte más orinal con estudios culturales y fusionado con el misticismo de los cráneos a largados.
Actualmente estoy participando con varios proyectos de ilustración infantil con técnica digital y netamente social, retrato personas con capacidades diferentes, la igualdad y la cultura de paz. El último proyecto de ilustración y publicación como autora fue el Maletín de juegos por la Paz en compañía de la Organización Observa A.C. donde recibí 9,000 Libros, 3,000 maletines y 10,000 juegos que serán donados para los niños y niñas de las escuelas de México.
                            
                                    
    

A.L.-Volvamos a las Paracas. Dentro de toda esa serie de trabajos, hay pipas, oráculos. ¿Te identificás, o te sentís cercana a algún tipo de planteo, creencia religiosa o de guías espirituales? Se solía hablar mucho en los 60 del “pensamiento universal”. Era una forma de unificar lo que es la idea de mente con la del cosmos. Jim Morrison mismo compuso una canción llamada “Universal Mind”. Mente, Universo, y a la vez desde la semiótica ¿hablamos de signos?

C.R.-Este proyecto de escultura se identifica con todas las manifestaciones culturales del ser humano y se puede apreciar cómo el arte va de la mano con la religión. En los rituales sagrados, la indumentaria, símbolos, y elementos de la naturaleza como los dioses del Sol, la Luna y el cosmos, está siempre presente el elemento estético. Aunque no soy creyente, estéticamente, la religión católica ha sido de singular importancia para mi creación, principalmente por sus apropiaciones simbólicas y eclesiásticas que muchas veces se transforman en elementos sincréticos.

A.L.-¿Qué significa para vos ser colombiana y por extensión latinoamericana? Como persona en la región, en el país y en el exterior. ¿Qué entendés como un signo de pertenencia a algo?

C.R.-Ser latinoamericano engloba una serie de elementos de mucho peso que nos distinguen, de los demás actores del mundo, como puede ser la cultura, las manifestaciones artísticas entre otras. Como artista colombiana en el exterior me he sentido a gusto, mis creaciones como la ilustración infantil, la pintura y la escultura multicultural han tenido una gran aceptación. El arte en la comunidad es fundamental, pienso que el hecho de crear, expresar la cultura en sus diferentes versiones fortifica los sentimientos como países con características y estilos en común.

A.L.-En muchos países de África, entre ellos Etiopía y Angola por citar al azar y de manera dispersa. Se suele creer en las tribus más aisladas y arraigadas a pensamientos primordiales, que los sueños son más “reales” que lo que nosotros entendemos como “realidad”, la vigilia. Y no es una forma de abulia o “negación” de algo que le den tanto tiempo, y valor a lo que sucede a nivel onírico. Con tus obras, ¿dónde llegaremos a nivel de las dos realidades? ¿Cuáles son los objetivos anhelados?

C.R.-Mi objetivo radica en rescatar la identidad cultural, la antropología y la historia, resaltando las manifestaciones materiales, simbólicas, espirituales e ideológicas que nos representan como seres humanos, mostrando así la importancia de la cultura en nuestro mundo globalizado.
La cultura nos aporta tradiciones, costumbres, lenguas, formas de vestir, comer y pensar únicas. Forman parte del mosaico socio-cultural que nos da identidad y pluralidad. Sin ellos nuestra riqueza cultural sería escasa e incompleta. Debo estar entre el sueño y la vigilia.
Todo esto lo hago con el propósito, de reunir una gran colección de obras, oráculos, personajes cósmicos, pipas, entre otras y así realizar exposiciones que puedan presentarse en diversos espacios.
                                       
                               

A.L.-Hablame brevemente sobre tus preferencias en literatura y cine. Por cierto, entre las primeras cosas que me mencionaste estaba una novela del escritor argentino Pablo Di Marco, “Las horas derramadas”. Por otro lado, tu pareja, el escritor también colombiano Mauricio Arcila Arango se entusiasmó mucho con todo lo que es el mundo Fogwill, particularmente con Vera Fogwill. Así que referite un poco si querés a autores a nivel internacional y claro está, también argentinos.

C.R.-El libro de Pablo Di Marco “Las horas derramadas” llegó a mí por medio de un regalo. Esta novela es fascinante, habla sobre una sociedad en descomposición y la condena de un hombre que al paso del tiempo, deja atrás toda su fe, su inspiración, y el amor de una mujer que lo esperó toda su vida, a lo lejos, contempla el mundo que nunca pudo ser, ni será…
Me gusta Vera Fogwill y lo que conozco de su trabajo, por ejemplo su película “Las mantenidas sin sueño”. Quisiera leer su novela.
La obra del argentino Carlos M. Sarasola, “Nuestros paisanos los Indios” es importante en las pinturas de mis obras, en especial los oráculos cósmicos, ya que rescata la espiritualidad y el arte indígena. En este caso utilicé de referencia a los Mapuches, que habitan en Chile y Argentina.
Por otro lado, mis preferencias literarias van ligadas a la novela clásica, libros históricos, el teatro, drama y terror. Entre mis últimos libros leídos se encuentra "El Asno de Oro", "Tartufo y el Avaro", y "La Noche de Reyes de Willian Shakespeare". Soy amante del cine de terror, suspenso, misterio e intriga de los años 60s. Alfred Hitchcock y William Dieterle son dos de mis cineastas favoritos.
                                     
                                                                                                
A.L.-Horacio Salgán, tal vez el mejor pianista de tango que existió. También componía, pero componía muy despacio, se demoraba mucho y era tremendamente perfeccionista. Le solían decir, “por qué Maestro siempre toca las mismas obras, por qué no prepara otras”. Él, a quien vi tocar en persona, y parecía de una generosidad abrumadora, contestaba a esto de una manera indirecta: “Cuando compongo, me suelo imaginar a esos pueblos primitivos haciendo sus esculturas de barro o arcilla. Tal vez la gente piensa que esto es sencillo, pero suele resultar que los autores de las obras, pueden terminar asustandose de sus propias creaciones. Un poco me pasa eso a mí". Salgán daba un ejemplo con esculturas, ¿te pasa un poco eso que él decía a vos también?

C.R.-Claro que sí, me pasa todo el tiempo y con todos los proyectos artísticos. Lo llamo el disfrute de la lentitud, por ejemplo el desarrollo de una escultura es la creación de la vida y esto requiere en mi caso una amplia investigación cultural, espiritual y artística. Esto va más allá del tiempo, las esculturas tienen voz propia fundamentadas en ángulos, material reciclado, arcillas especiales, fórmulas matemáticas, parámetros geométricos y aritméticos, canon y escapas de rostro. Hacer un proyecto de escultura es mucho más complejo de lo que se cree, no es unir la masa, no es dibujar, es ponerse a trabajar sobre la obra, y esto requiere gran estudio y dedicación.


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