William Burroughs y tipos de lenguaje. Alejandro Leibowich
No sé a ciencia cierta cómo llegó Burroughs a mí, o si tal vez fui yo quien llegó a él. Como resulte no es lo mismo. Llegar primero no es lo mismo que hacerlo último y viceversa. Hay un cambio tácito ahí. Pero se puede hablar aún de una unicidad lineal. De una direccionalidad, de la flecha impulsada por medio del arco hacia el blanco. Y el lenguaje escrito para Burroughs era un virus que hizo posible la palabra hablada. Y si lo tomamos así esto abarca todos los conceptos rupturistas que surgen en el siglo XX. Y a autores como Barthes, o hasta el mismo Borges en literatura. Se puede decir que la concepción del lenguaje en William S. Burroughs es una de las más radicales del siglo XX. Porque no lo veía como un simple medio de comunicación, sino como algo mucho más inquietante: una forma de control. En eso puede remitir a Foucault, y su “orden del discurso”, pero digamos que desde otro ángulo.
Como mencionaba antes, Burroughs sostenía que “el lenguaje era en efecto un virus”. Y esta idea aparece desarrollada en obras como “The Ticket That Exploded” o “Nova Express”. Según él decía: el lenguaje se reproduce como un organismo viviente y se instala en la mente condicionando el pensamiento. Y no es algo que usamos libremente, sino que es algo que nos usa a nosotros. Se percibe en este planteo una cuestión persecutoria también en cierto sentido plasmada por Philip K. Dick, Aldous Huxley y George Orwell entre otros autores. Porque si el habla no es simplemente expresar ideas, y es estar ya dentro de una estructura que limita lo que se puede pensar se habla de un límite de control. Y Burroughs creía que el lenguaje está ligado a sistemas o capas de poder, sean estos políticos, mediáticos o culturales. Y estas capas, o se puede hablar mejor de estructuras lingüísticas que fijan hábitos, deseos y percepciones configuran lo real. Entonces quién controla el lenguaje, controla la realidad. Eso se aplica desde la publicidad hasta la política. Y ahí surge para combatir este “virus” la idea del cut-up que Burroughs desarrolló junto a Brion Gysin.
La misma consiste en cortar y reorganizar textos al azar, y en cierta forma se la puede ligar al “cadáver exquisito” de Bretón y los surrealistas, y claro está ligada conceptualmente con todo lo que resultaría “pop art”. El objetivo de Burroughs era “cortar” con la linealidad del lenguaje, rebelándose contra el discurso dominante y creando nuevos significados, en muchos casos inesperados.
Este método termina influyendo en literatura, música y arte experimental. Para Burroughs la realidad misma está mediada por el lenguaje, y si alterás el lenguaje, alterás la percepción de la realidad. Entonces para él como para Huxley y sus “The Doors Of Perception” lo que sería fragmentario, o caótico es lo que intenta escapar de la sintaxis tradicional.
La influencia de Burroughs en la composición musical no fue tanto “técnica” tomando un sentido tradicional, sino más bien conceptual y procedimental. Porque cambió la forma en que muchos artistas pensaban la relación entre su material, el azar y la estructura o forma.
El método del cut-up se trasladó a la música casi directamente. Y se empezaron a cortar frases, riffs, grabaciones. Y se ordenaron de manera no lineal dejando que entre el azar como parte del proceso creativo, aunque siempre estuvo ahí al igual que los silencios. Pero bien, esto rompe con la idea de “obra orgánica”, y marca al decir de Barthes una “muerte del autor”, o al decir de Borges “un otro”, que desarrolla sintéticamente en su poesía filosófica “Borges y yo”. Entonces, la composición ahora se acercaría más a una idea de montaje “cinematográfico”. Al hablar de esto en música se habla de anticipar el sampleo, los loops, y el collage sonoro.
En música popular se pueden mencionar entre los que usaron este método: The Beatles, Brian Eno, David Bowie, Thom Yorke (Radiohead) y Kurt Cobain (Nirvana), entre otros. Lo que resultaría en el uso de la escritura automática, los collages de ideas y frases y la aplicación de lo fragmentado y no lineal. Pero la influencia más profunda no fue usar el cut-up en sí, sino instalar algunas ideas como que la obra puede surgir del azar y la recombinación de lenguajes y elementos y que el compositor no es una suerte de Dios creador y todopoderoso, sino más bien alguien que “selecciona y edita”. Y coincidiendo con Barthes el lenguaje musical y/o verbal puede ser desmantelado y rehecho. Y esto en música contemporánea se conecta con autores como John Cage (gran deudor en muchas formas de Erik Satie) y Karlheinz Stockhausen creador de la música electrónica en ese área afrontado estructuras, o formas y experimentación.
Tomando un ejemplo gráfico de uso del cut-up en una canción pop se puede mencionar “Everything In Its Right Place” de Thom Yorke (Radiohead). Acá el songwriter construyó la letra en un estilo similar al cut-up. Tomó frases escritas previamente, las fragmentó y reordenó. Luego las procesó digitalmente con loops, cortes y reiteraciones. Y el resultado fue por ejemplo “Yesterday I woke up sucking a lemon, (...) There are two colours in my head”, etc. Las frases se acercan a un perfil onírico y no encajan en una narrativa lógica de continuidad. Personalmente he usado esto en algunas obras musicales experimentales como “L’ Esorcismo Di Brailée Monique By Karl Malden (Aqua Pulp Version)”, y en un relato en particular: “Pescado o veneno de la ciudad” en que usé fragmentos de una entrevista a Lila Azam Zanganeh entremezclados con el relato en sí. Pero creo que en mi caso, en el uso actual de algo similar al cut-up. he sido bastante conservador.


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